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Terra
La Coctelera

Categoría: Social

Abortar, es algo normal?

La vida se puede vivir de muchas maneras, pero no de cualquiera. La vida social que lleva un ser humano representa su manera de pensar respecto a sí mismo y a los demás. Y por ésta presión social cometemos muchos errores, fallas dadas por el miedo al famoso ¡qué dirán! o al rechazo social.

No sé si me hago entender, hoy en día he aprendido que la gente que está cerca a mí, está tan involucrada en mi desarrollo personal como mi propio desempeño; conozco el caso de algunas amigas que han quedado embarazadas a los 16 años, sólo por citar el caso de las niñas que estudiaron conmigo en el grado once. Es decir, en mi país es muy común encontrar el mayor porcentaje de niñas embarazadas en el rango de 12 y 13 años.

Indiscutible es que un hijo siempre será una bendición en todo el sentido de la palabra, pero me he puesto a pensar en qué tanto están preparadas esas niñas para afrontar tal responsabilidad, porque ser madre no es tan fácil como se cree y eso no se puede explicar, es algo que sólo viven las madres en la crianza de sus hijos día día, hora a hora. A eso le sumamos que a esa edad las niñas no tienen una verdadera formación integral, primero porque sus cuerpos no se encuentran desrrollados totalmente, segundo, porque el desarrollo psicológico está apenas madurando y entonces al momento del embarazo; tan sólo la noticia de que están embarazadas ocasiona un desbalance total.

Esto es un grave problema social en Colombia; a parte de que la situación económica no es la mejor, viene el problema del embarazo precoz, pero... y luego viene otro problema mayor, un tema que tiene que ser analizado con muchísima sensatez, el aborto.

Es precisamente abortando lo que terminan haciendo todas éstas niñas que quedan embarazadas a temprana edad; y esas criaturas que tan sólo estan formándose terminan pagando por la ignorancia y la desidia de la humanidad. No se como podría yo tomar la decisión de matar a mi propio hijo, tan indefenso y tan frágil.

En realidad es tan sólo un problema de educación, de conciencia, de formación en los colegios y en los hogares, todo se ha llevado por mal camino, primero el problema político arrojó el problema económico que nos llevó al problema con la educación y después a los problemas de violencia intrafamiliar de analfabetismo y de indigencia y después de tantos años de degeneración la gente espera que no hallan tan alarmantes cifras de aborto. Ni siquiera se puede educar religiosamente aunque ésto fuese una manera de concientizacion, porque ahora todo el mundo desea ser "libre".

Es tan terrible el aborto y tan complicado hablar de él, no quisiera inmiscuirme en el tema de las violaciones a niñas, sólo quiero hablar de el descuido humano, el abortar porque fracasé planificando, que de igual forma es el caso con mayor frecuencia, una triste e irónica realidad.

Y ahora, con la legalización de éste se le abre un paso a la promiscuidad.

Hubiese querido que esas niñas que estudiaron y jugaron conmigo, se hubieron graduado también con estudios universitarios, unas lo hará luego de que pase un tiempo apropiado para que sus hijos acepten estar lejos de ellas, otras no lo harán por algunos otros problemas, pero estoy orgullosa, de que ellas hayan elegido el reto, el aceptarse y aceptar a sus hijos; el sacrificio de dejar sus vidas para ellos y lo mejor... no ser del porcentaje de mujeres que manejan como una marioneta a la vida.

¿SOMOS REBELDES O NO?

FLORENCE THOMAS
(RBD)LA TELENOVELA

¿Rebeldes?
El reflejo de un mundo tomado por lo banal. Rebelde, Jesús expulsando a los mercaderes del Templo; rebelde, Gandhi denunciando la colonización por medio de la no violencia; Rebelde, Rigoberta Menchú haciendo digna la condición indígena en Mesoamérica; Rebeldes, Los Beatles cantando Let it be; Rebelde, el Che tratando en su lucidez quijotesca de tumbar la dictadura boliviana; Rebelde, la Mafalda de Quino; Rebelde, el joven que hace frente a un tanque de guerra en la Plaza de Tiananmen; Rebelde, la beat generation en Estados Unidos, que desafió el consumismo de los 50; Rebelde, Rosa Parks, quien no cedió su puesto al hombre blanco en un bus de Alabama; Rebeldes, los estudiantes del mayo 68, que gritaron: "Sean realistas, pidan lo imposible"; Rebelde, Débora Arango, con sus sarcásticas pinturas que denuncian la doble moral; Rebeldes, Enrique, Antonio, Gabo y los demás muchachos de la revista Alternativa a finales de los 70; Rebelde, Bob Dylan el héroe del folk contestatario; Rebelde, Ernesto Cardenal practicando el evangelio del compromiso; Rebelde, María Cano defendiendo las familias obreras; Rebelde, Pollock salpicando la tela de colores cargados de ruptura con los cánones estéticos; Rebeldes, los afganos combatiendo a los soviéticos en los 80; Rebeldes, los jóvenes en Woodstock; Rebeldes, miles y miles de jóvenes que, con su imaginación y creatividad, desafían diariamente el orden normativo neoliberal.
Pero, ¿rebeldes estos insípidos jóvenes mexicanos de buena familia, que juegan a la telenovela con las recetas trasnochadas del melodrama latinoamericano? No creo.
¿Cuál rebeldía, pregunto yo, puede esconderse en un grupo de muchachos sin valores éticos, sin preguntas sobre el mundo, sin otro horizonte que el pasarla bien y consumirse entre ellos? La intención de la telenovela, parafraseando a Carlos Sánchez, lejos de fomentar un acto de rebeldía estética es ante todo defender los valores del statu quo, un orden establecido, que en Rebelde se ve confortado por la celebración de un poderoso imaginario sexual masculino "la colegiala de súper minifalda y blusa escotada" o por la circulación de una pedagogía del amor construida en torno a la insolidaridad femenina.
No pretendo desconocer la importancia de un espacio de pereza increativa indispensable para la televisión: lo sé, no todas las novelas pueden ser espacios de denuncia o de ruptura y yo misma busco a veces desconectarme por un momento de la realidad en el embrujo de la pantalla. Pero qué lejos está, digo yo, esta novela mexicana de una propuesta como la de Francisco el Matemático, donde por lo menos sus jóvenes estudiantes se inscribían en el mundo que los rodeaba, lleno de dudas, preguntas y miedos, tan lejanos a la asepsia de este colegio de lujo.
Posicionar para una audiencia infantil un programa con la trama clásica de la telenovela conlleva una doble intención, cuya trama no escapa sin duda a los responsables de RCN*. Rebelde no solo propone a sus jóvenes seguidores una iniciación precoz a lo peor del mundo de los adultos, sino que, al mismo tiempo, busca ganar adeptos desde ya al formato telenovela asegurando la audiencia para el futuro. La rebeldía consumida, la rebeldía al servicio del rating. "Y soy rebelde cuando no sigo a los demás", cantan sus protagonistas; da risa, o tristeza. Andre Gide, uno de los escritores franceses más importantes del siglo pasado, decía que los rebeldes son la sal de la tierra y los responsables de Dios. Estos niños y niñas Mexicanos no son ni lo uno ni lo otro. Son el reflejo de un mundo tomado por lo banal, lo comercial y lo falsamente bello.

FLORENCE THOMAS
Nació en Rouen, Francia. Es psicóloga y magíster en psicología social de la Universidad de París. Desde 1967 se encuentra vinculada a la Universidad Nacional de Colombia como profesora titular y emérita del Departamento de Psicología; y desde 1985 es coordinadora del Grupo Mujer y Sociedad del mismo centro docente, grupo que nació dentro de las políticas de estímulo al trabajo interdisciplinario de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional y cuyo objetivo principal ha sido el de generar un debate y una reflexión alrededor del tema del ser femenino.
Feminista activista, Florence es además asesora de organismos oficiales no gubernamentales en el campo de la problemática femenina y los estudios de género. Autora de varios libros, entre los que se destacan El macho y la hembra reconstruidos (1985), Los estragos del amor (1995) y Conversación con un hombre ausente (1997). Palabras en el tiempo, Genero: Femenino y La mujer tiene la palabra. Es columnista de El Tiempo desde 1999.

"Mis respetos para Doña Florence Thomas, no es colombiana, pero ha vivido mucho tiempo acá y nos ha dejado su legado, nos ha dado esperanza y nos ha enseñado una verdadera ética para vivir en armonía.."

La Cultura del SLOW DOWN

La cultura slow down ha venido ganando poco a poco muchos adeptos mundialmente, para explicarla mejor empiezo con este testimonio enviado por un latinoamericano:

"Ya voy para 18 años desde que ingresé en la Volvo, una empresa sueca.
Trabajar con ellos es una convivencia muy interesante.
Cualquier proyecto aquí demora dos años para concretarse, aunque la idea sea brillante y simple. Es una regla.
Los procesos globalizados causan en nosotros (brasileños, argentinos, peruanos, venezolanos, mexicanos, australianos asiáticos, etc.) una ansiedad generalizada en la búsqueda de resultados inmediatos.
En consecuencia, nuestro sentido de la urgencia no surte efecto dentro de los plazos lentos de los suecos.
Los suecos debaten, debaten, realizan "n" reuniones, ponderaciones, etc. Y trabajan! con un esquema más bien "slowdown". Lo mejor es constatar que, al final, esto acaba siempre dando resultados en el tiempo de ellos (los suecos), ya que conjugando la madurez de la necesidad con la tecnología
apropiada, es muy poco lo que se pierde por aquí en Suecia.
Lo resumo así:
1. Suecia es del tamaño del estado de San Pablo (Brasil).
2. Suecia tiene tan sólo dos millones de habitantes.
3. La ciudad más grande, Estocolmo, tiene apenas 500.000 habitantes compare con Curitiba, Brasil, donde existen dos millones de habitantes; o tan sólo Mar del Plata, Argentina, ciudad balnearia, donde casi un millón de personas viven permanentemente, o Rosario, Argentina, con tres millones.
4. Empresas de capital sueco: Volvo , Scania, Ericsson, Electrolux, ABB, Nokia, Nobel Biocare! ,etc.
Nada mal, ¿no? Para tener una idea de la importancia de ellas basta mencionar que Volvo es la que fabrica los motores propulsores para los cohetes de la NASA.
Los suecos pueden estar equivocados, pero son ellos quienes pagan mi salario. Por ahora, menciono especialmente que no conozco un pueblo, como pueblo mismo, que posea más cultura colectiva que los suecos.

Voy a contarles una historia corta, sólo para darles una idea:
La primera vez que fui para Suecia, en 1990, uno de mis colegas suecos me recogía del hotel todas las mañanas. Estábamos en el mes de septiembre, algo de frío y con nevisca. Llegábamos temprano a la Volvo y él estacionaba el auto muy lejos de la puerta de entrada (son 2000 empleados que van en
coche a la empresa).
El primer día no hice comentario alguno, tampoco el segundo, o el tercero.En los días siguientes, ya con un poco más de confianza, una mañana le pregunté a mi colega:
Tienen ustedes lugar fijo para estacionar aquí?, pues noté que llegamos temprano, con el estacionamiento vacío y dejaste el coche al final de todo.... Y él me respondió simplemente: "Es que como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar, y quien llega
más tarde, ya va a llegar retrasado y es mejor que encuentre lugar más cerca de la puerta. ¿ No te parece?.. Imaginen la cara que puse. Y con ella fue suficiente para que yo revisara en profundidad todos mis conceptos anteriores."

En la actualidad, hay un gran movimiento en Europa llamado "Slow Food".
La Slow Food International Association, cuyo símbolo es un caracol, hoy agrupa a más de 80 mil personas en 104 países, tiene su central en Italia.
Lo que el movimiento Slow Food predica es que las personas deben comer y beber lentamente, dándose tiempo para saborear los alimentos, disfrutando de la preparación, en convivencia con la familia, con los amigos, sin prisa y con calidad. La idea es contraponerse al espíritu del Fast Food y lo que éste representa como estilo de vida. La sorpresa, por tanto, es que ese movimiento de Slow Food está sirviendo de base para un movimiento más amplio llamado Slow Europe como resaltó la revista Business Week en una de sus últimas ediciones europeas.
La base de todo está en el cuestionamiento de la "prisa" y de la locura" generada por la globalización, por el deseo de "tener en cantidad" (nivel de vida) en contraposición al de "tener en calidad", "calidad de vida" o calidad del ser". Según la Business Week, los operarios franceses, aunque trabajen menos horas (35 horas por semana) son más productivos que sus colegas estadounidenses o británicos. Y los alemanes, que en muchas empresas ya implantaron la semana de 28,8 horas de trabajo, vieron su productividad aumentar en un elogiable 20%. Esa llamada "slow attitude" está llamando la atención hasta de los estadounidenses, discípulos del fast" (rápido) y del "does it now!" (Hágalo ya!). Por tanto, esa "actitud sin prisa" no significa hacer menos ni a tener menor productividad. Significa sí, trabajar y hacer las cosas con "más calidad" y "más productividad", con mayor perfección, con atención a los detalles y con menos estrés. Significa retomar los valores de la familia, de los amigos, del tiempo libre, del placer del buen ocio, y de la vida, en las pequeñas comunidades. Del "aquí" presente y concreto, en contraposición contra lo "mundial" indefinido y anónimo. Significa retomar los valores esenciales del ser humano, de los pequeños placeres de lo cotidiano, de la simplicidad de vivir y convivir, y hasta de la religión y de la fe. Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre, más leve y por lo tanto, más productivo, donde los seres humanos realizan, con placer, lo que mejor saben hacer.
Es saludable pensar detenidamente en todo esto.

Será posible que antiguos refranes y aforismos como:
"La prisa es enemiga de la perfección", " Pronto y bien nunca van juntos"
"Vísteme despacio, estoy apurado"
merezcan nuevamente nuestra atención en estos tiempos de locura desenfrenada ?
¿ Acaso no sería útil que las empresas de nuestra comunidad, ciudad, estado o país, empiecen ya a pensar en desarrollar programas serios de "calidad sin prisa" hasta para aumentar la productividad y calidad de los productos y servicios sin necesariamente perder calidad del ser" ?

En la película "Perfume de Mujer" hay una escena inolvidable en la que el ciego (interpretado por Al Pacino ) invita a una muchacha a bailar y ella responde: "No puedo, pues mi novio va a llegar en pocos minutos". A lo que el ciego responde: "Pero es que en un momento, se vive una vida", y la saca a bailar un tango.El mejor momento de la película es esta escena de sólo dos o tres minutos.
Muchos viven corriendo detrás del tiempo, pero sólo lo alcanzan cuando mueren, ya sea de un infarto o un accidente en la autopista por correr para llegar a tiempo, o para otros que están tan ansiosos por vivir el futuro que se olvidan de vivir el presente, que es el único tiempo que realmente existe. Todos en el mundo tenemos tiempo por igual, pues nadie tiene ni más ni menos de 24 horas por día. La diferencia está en el empleo que cada uno hace de su tiempo.
Necesitamos saber aprovechar cada momento, porque, como dijo John Lennon:
"La vida es aquello que sucede mientras planeamos el futuro".

Ay de Colombia

Un duro y triste pero verdadero mensaje del internet.

"DEJEN DE CRITICAR, TIRAR PIEDRA Y DE TIRÁRSELAS DE REBELDES Y REVOLUCIONARIOS.

EMPIECEN MEJOR A TRABAJAR DE UNA BUENA VEZ...

"LA IDEA NO ES DECIR DONDE ESTA MI COMIDA, MI SALUD ETC, SINO TRABAJAR PARA ELLA, BRINDARMELA Y BRINDARLA A LOS DEMAS"

...La creencia general anterior era que Gaviria no servía, al igual que Samper y Pastrana . Actualmente se dice que Uribe no sirve. Y, el que venga después de Uribe tampoco servirá para nada.

Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ladrón y corrupto que haya sido Samper, o en lo autocrático que es Uribe. El problema está en nosotros. Nosotros como PUEBLO. Nosotros como materia prima de un país.

Porque pertenezco a un país donde la "VIVEZA CRIOLLA" es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás.

Pertenezco a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, es decir, poniendo unas cajitas en las aceras donde uno paga por un solo periódico

Y
SACA UN SOLO PERIÓDICO DEJANDO LOS DEMÁS DONDE ESTÁN.

Pertenezco al país donde las "EMPRESAS PRIVADAS" son papelerías particulares de sus empleados deshonestos que se llevan para su casa, como si tal cosa, hojas de papel, lapiceros, bolígrafos, lápices, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos, entre otras cosas.

Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfal si consigue pegarse al Cablevisión del vecino, donde la gente inventa a la hora de llenar sus declaraciones para no pagar o pagar menos impuestos. Pertenezco a un país donde la impuntualidad es un hábito. En donde los directivos de las empresas no generan capital humano. En donde no hay interés por la ecología, donde las personas tiran basura en las calles y luego le reclaman al gobierno por no dar mantenimiento al alcantarillado.

Donde no existe cultura por la lectura y no hay conciencia ni memoria política, histórica ni económica. Donde nuestros congresistas solo trabajan dos días por semana siete meses al año (y cobran por los 365 días con primas y todo lo demás como altos ejecutivos) para aprobar una reforma tributaria al vapor que lo único que hace es hundir más al que no tiene, joder al que tiene poco y beneficiar sólo a unos cuantos.

Pertenezco a un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden comprar sin hacer ningún examen. Un país donde puede subir al bus una persona de edad avanzada o una mujer con el niño en brazos o algún minusválido y la persona que viene sentada se hace la dormida para no darle el asiento...

Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón. Un país donde su gente esta llena de faltas pero disfruta criticando a sus gobernantes. Mientras más le digo rata a Pastrana o a Samper, mejor soy yo como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas de mañana.

Mientras más le digo autócrata a Uribe, mejor soy yo como Colombiano, a pesar de que apenas esta mañana me tiré al bolsillo a mi cliente a través de un fraude que me ayudó a pagar algunas deudas.

No. No. No. Carajo. Ya basta.

Como "Materia Prima" de un país, tenemos muchas cosas buenas pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita.

Esos defectos, esa "VIVEZA CRIOLLA" congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Barco, Gaviria, Samper, Pastrana o Uribe, todo eso es lo que nos tiene real y francamente mal, porque estos no han sido ni más ni menos, que nuestros presidentes, óigase y entiéndase bien, NUESTROS PRESIDENTES. Nacidos aquí, no en otra parte...

Lo siento. Porque, aunque Uribe renunciara hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos. Y no podrá hacer nada, No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá.

Ni sirvió Gaviria, ni sirvió Samper. No sirvió Pastrana y no sirve Uribe ni servirá el que venga. ¿O qué?, ¿Es qué? ¿Necesitamos traer a un dictador para que nos haga cumplir la ley con la fuerza y por medio del terror?

Aquí hace falta otra cosa. Algo más que "cuetones". Y mientras esa "otra cosa" no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro a los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados....igualmente fregados!!!

Es muy sabroso ser Colombiano. Pero cuando esa Colombianidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia...

No esperemos encenderle una velita a todos los santos, a ver si nos manda un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar, un nuevo presidente con los mismos Colombianos no podrá hacer nada. Está muy claro...... Somos nosotros los que tenemos que cambiar."

Oye, creo que esto encaja muy bien en todo lo que nos pasa: Disculpamos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso. Es la industria de la disculpa y la estupidez.

Ahora, después de este mensaje, francamente he decidido buscar al responsable, no para castigarlo, sino para exigirle (sí, exigirle) que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no entiende. Sí, he decidido buscar al responsable

ESTOY SEGURO DE QUE LO ENCONTRARÉ

CUANDO ME VEA EN EL ESPEJO.

Ahí está. NO NECESITO BUSCARLO EN OTRO LADO.

Y tú. ¿qué piensas?......

¡¡¡REFLEXIONA!!!"


Y.... bueno es cierto, Colombia mi país es divino y muy privilegiado, pero no estamos progresando mucho por la manera como se ha enseñado a todo el pueblo.